A Antígona le gusta caminar detrás de
Edipo
para frenar al viento.
Como es ciego a menudo
no está de acuerdo con eso.
Frío cielo de marzo como la pata de una liebre.
Antígona y Edipo almuerzan
al borde de un cráter.
Troncos de árboles milenarios
arrancados
por el viento
derruidos sobre la grava.
Una rama-un verde centímetro,
aun lozano-
captura su vista. Ella acerca
su mano. Con delicadeza,
él atisba lo que era.
Con delicadeza, lo deja estar.
A n n e Carson
No hay comentarios.:
Publicar un comentario